17 may. 2011

Han Han- 1988: quiero hablar con el mundo (1ª parte)


Han Han ( 韩寒) Foto: China Digital Times

Foto: Hublot
   En el último Gran Premio de Shanghai de Fórmula 1, Han Han, icono de la llamada generación post-80, la de los hijos únicos, también conocida como la de los “pequeños emperadores”, fue nombrado embajador de la marca de relojes suizos que patrocina la competición. Posó como modelo, sedujo a cuantos se le acercaron  y presentó un reloj personalizado con su escritura y su lema: For freedom, una reivindicación grabada sobre circonio y cristal de zafiro al alcance de muy pocos. Ocurrió a principios de esta primavera de amenazas, intimidaciones a periodistas extranjeros e inquietantes detenciones como la de Ai Weiwei.

   Para quienes no lo conozcan, Han Han es probablemente el escritor más leído de China y, desde su blog, se ha convertido en una de las voces más afiladas y críticas contra la corrupción y la falta de libertades. Aunque la censura "armoniza" con frecuencia su blog, mucho se ha especulado sobre la habilidad de Han Han para salir impune de sus mordaces dardos. Las malas lenguas lo atribuyen a supuestas conexiones con las altas esferas. No tengo suficientes elementos de juicio, pero prefiero pensar que el secreto de Han Han está en la perspicacia con la que dosifica sus diatribas y en su inteligente uso de ciertos símbolos, y este reloj Hublot For Freedom es un buen ejemplo. No podemos perder de vista que a la mayoría de los ciudadanos chinos le trae sin cuidado la suerte que corran los que en Occidente llamamos activistas pro derechos humanos o disidentes. Por un lado, la censura vela su existencia; por otro, los triunfadores venden más que los mártires en una sociedad cada vez más pragmática y orgullosa de sus avances económicos. Permítanme una quizá caprichosa comparación entre Ai Weiwei, casi más popular en el extranjero que en su propio país, y un joven como Han Han, una celebridad china discretamente conocida fuera de sus fronteras que sabe conjugar el pop con la crítica más corrosiva. Ai Weiwei rompe vasijas de la dinastía Han o llena la Tate Modern de toneladas de pipas de porcelana; trabaja con materiales pesados que evocan la historia de China y la proyectan sobre un presente problemático; su lenguaje simbólico apela sobre todo a un receptor culto e interesado en la China más calamitosa (Mao, campos de reeducación, censura, etc), tema que, además de ser ya casi un clásico del neo-orientalismo de la era global, es siempre bien acogido por los consumidores extranjeros de cultura china. Han Han, amigo de Ai Weiwei, escribe el blog personal más seguido de su país y, tal vez, del mundo; a sus veintiocho años es autor de un puñado de best-sellers; es además piloto profesional de rallies; cantante; modelo; ha sido tentado por Hollywood para protagonizar una película; es un guapo habitual en las portadas de las revistas de moda y las mujeres suspiran por él; Han Han es, en definitiva,  un triunfador con conciencia crítica que se ha convertido en una referencia de la China más joven, la que desea  freedom siempre y cuando esté grabada sobre cristal de zafiro, la que sueña con una libertad unida al lujo, a la velocidad, al tiempo futuro, a la ligereza. Este es el reloj que los “pequeños emperadores” quisieran legar a las futuras generaciones, aunque, como en Pulp Fiction, de vez en cuando haya que ocultarlo  en lugares innobles. La censura, decíamos, ha eliminado del blog de Han Han sus dardos más punzantes, pero no antes de que estos se extendieran como pólvora por la Red. Repasemos algunos de ellos:

   -La reacción de Han Han ante la concesión del Premio Nobel de la Paz a Liu Xiaobo no pudo ser más categórica y minimalista: unas comillas vacías (" ").

   -El aniversario de la invasión japonesa y una disputa  pesquera y territorial sobre el control de las aguas de las  islas Diaoyu Senkaku reavivó el sentimiento antijaponés de muchos chinos. Han Han reaccionó ante las protestas de sus compatriotas con un vitriólico artículo cuyo contenido resume bien su última frase:

 Las protestas contra los extranjeros por parte de quienes no pueden protestar en su propia casa son completamente inútiles. No son más que un baile en grupo.

   -Respuesta a una campaña del Gobierno contra la “vulgaridad”:

Hace veinte años, en China se usaba el término “faccioso”[流氓]para etiquetar a un grupo de gente que se quería eliminar. Así, después de muchas sentencias, ejecuciones y más ejecuciones, llegamos hasta hoy, y el vocabulario ha cambiado, de “faccioso” a “vulgar”, quieren eliminarte porque eres “vulgar”. He dedicado mucho tiempo a reflexionar sobre la gente que juzga si los demás son o no son “ vulgares”, ¿de dónde sale su “alta cultura”? Por ejemplo, gastarse 100 yuanes en una prostituta es vulgar; gastarse 100.000 yuanes en una señorita de compañía es alta cultura. Si uno mira una foto pornográfica es vulgar; si otro mira un documento clasificado del Gobierno es alta cultura. Si uno compra una pistola de juguete es vulgar; si otro compra una pistola de verdad para matar a dos personas es alta cultura. Si uno juega a World of Warcraft es vulgar, si otro “juega” con modelos es alta cultura. Está claro que nadie puede afirmar con seguridad qué es vulgar y qué no lo es. Y desde el momento en el que puedas afirmarlo con seguridad, ya no podrás hacer lo que quieras. Para evitar convertirme de repente un día en una “persona vulgar”, he tomado la iniciativa y voy a serlo desde ahora mismo.


   - En la Universidad de Xiamen, Han Han explicó por qué, según su punto de vista, China crece como potencia económica, pero aún está muy lejos de convertirse en potencia cultural.




   En Zai China encontrarán más información sobre Han Han en español. Han Han Digest ofrece una amplia selección de sus artículos traducidos al inglés. Y quienes lean chino, pueden consultar su blog aquí.


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Foto: China Geeks
   De los muchos platos chinos que hace girar este sorprendente malabarista, el que más nos interesa en este blog es el de la literatura: Han Han, a pesar de su juventud, ha publicado ya siete novelas y varios ensayos. El fenómeno mediático, el piloto de rallies, el azote del conformismo social, el dedo en el ojo del poder establecido, se considera ante todo un escritor y, desde luego, al margen de la calidad de su obra, si hubiera que mencionar a un solo autor de su generación, al más influyente, al más leído, ningún chino dudaría en citar a Han Han. Sus obras levantan sarpullidos entre la crítica literaria más académica y pasiones entre sus coetáneos. Protagonista de virulentas controversias literarias, se ha despachado contra críticos que ponían en cuestión la calidad de su obra, contra los círculos literarios más acartonados o contra los poetas huecos y pomposos.

   Desde que, después de abandonar sus estudios y con apenas 18 años, publicara su primera novela, La triple puerta (三重门 ), una sátira descorazonadora sobre el sistema educativo chino, todas sus obras se han convertido en best-sellers. Ninguna de ellas está traducida al español; muy pocas a otras lenguas occidentales. Tal vez el interés que pueda despertar Han Han en un lector occidental sea más sociológico que literario. Como ocurre con tantos autores, su rebeldía política deviene en sus novelas conservadurismo narrativo, eso sí, maquillado con frases audaces que logran epatar a su legión de incondicionales. Por citar solo a un autor del que se ha hablado en este blog, el viejo Mo Yan, tan prudente en sus declaraciones políticas, es autor de una literatura mucho más radical y arriesgada. No obstante, Han Han tiene a su favor la juventud, la agudeza y el talento que demuestra en su blog. No sería raro que un día nos regalara una novela a la altura del autor con el que sus fieles suelen compararlo: Lu Xun.

El personaje Han Han, seductor, complejo y rico de matices, me interesa bastante más que el Han Han novelista, a menudo ramplón e ingenuo. Mi interés por el personaje, lo diré de una vez, raya en una fascinación que no siempre resulta fácil justificar. La curiosidad ha sido más fuerte que mis reticencias hacia el escritor y, en los últimos meses, he dedicado parte de mi tiempo a traducir su última novela: 1988: quiero hablar con el mundo. En la segunda parte de este post podrán leer las cuatro primeras páginas y juzgar por ustedes mismos. Por hoy, les dejo con una recomendación cinematográfica, el documental de Jia Zhangke I wish I knew, un recorrido por la historia de Shanghai y sus protagonistas desde el siglo XIX hasta nuestros días. En la última parte del trailer, Han Han hace una breve aparición.

2 comentarios:

  1. Aunque discrepo ante tales personajes mediáticos, y a veces simpatizo con la crítica literaria en cuanto a tales, no puedo negar que creo que Han Han como personalidad tiene mucha relevancia en la actualidad china, y creo que será importante en la evolución de la libertad de prensa y expresión.
    Tengo muchas ganas de leer tu traducción. Gracias por compartir y enseñarnos con cada post.

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  2. ¡Muchas gracias a ti, Casinoviembre! Me pasa como a ti. Tiendo a desconfiar de estos personajes tan mediáticos. Prefiero a los escritores que "hablan con el mundo" solo a través de su obra. Pero es cierto que, teniendo en cuenta el contexto chino, la voz y la lucha de Han Han contra el conformismo social, son muy importantes. Aun así, debo admitir que mi fascinación por él está llena de claroscuros y hay cosas que me repelen. Por ejemplo, su respuesta a las críticas de Li Ao y Chen Wenqian: http://chinageeks.org/2010/10/in-brief-han-han-on-criticism-from-li-ao-and-chen-wenqian/ Aun considerando los comentarios de algunos lectores que atribuyen el sexismo de Han Han a un problema de traducción, creo que un escritor debe responder a sus críticos desde su obra, nunca con arrogantes ataques personales como hace él. Sus opiniones suelen ser chispas, fogonazos brillantes, no parecen responder a un pensamiento estructurado. Pero quizá este sea el secreto de su éxito en la era digital.
    Después de acercarme a su obra literaria a través de la traducción, entiendo, aunque no comparto del todo, la crítica de Lynda Liu:

    "Su rebeldía calculada no expresa sino la connivencia tácita entre el poder comunista y las jóvenes generaciones: déjennos divertirnos y no pondremos en cuestión su poder. Se ha forjado una reputación de crítico brutal del Gobierno y de su poder. Pero, en realidad, él no es nada. Por el contrario, participa en la canalización hacia la sociedad de consumo de las jóvenes energías. La lengua y el estilo de sus obras, así como las historias que cuenta, son muy fáciles de leer. Dicho de un modo simple, escribe siempre el mismo libro. "

    Aún teniendo muy presente sus puntos oscuros y consciente de que, sin duda, hay escritores de su generación mucho más interesantes, creo que conocer su obra y su persona pueden ayudarnos a comprender mejor la China de hoy y, como tú dices, es alguien fundamental para la evolución de la libertad de prensa y expresión. Por eso me he animado a traducir su última novela que, aunque no me entusiasma, tiene páginas que valen realmente la pena.
    Como veo que eres traductora, espero tus comentarios y tus críticas cuando publique mi traducción uno de estos días. Pondré también el original chino. He tenido que tomarme algunas licencias para conservar el estilo coloquial y algo deshilvanado de Han Han. No es todavía la traducción definitiva porque hay por ahí muchas cosas que no me convencen en absoluto. Pero se hace lo que se puede :-)
    Gracias de nuevo. Seguiré atento a tu blog. Un saludo.

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