2 dic. 2010

Lin Shu, autor del Quijote


LIN SHU 林紓 (Fuzhou,1852-Pekín,1924)
 Cuando el joven Lin Shu superó los exámenes imperiales, no contaba con la broma que el destino le había reservado. Un puesto de funcionario, una mujer devota y tiempo para desentrañar los clásicos chinos era todo lo que Lin Shu esperaba de la vida. A nadie -a él aún menos- se le hubiera pasado por la cabeza que ese erudito rancio que jamás había levantado la nariz de las obras canónicas del confucianismo, estuviera llamado a revolucionar la literatura china.

La vida de Lin Shu transcurrió sin grandes sobresaltos ni hechos dignos de mención hasta que, a los cuarenta y cinco años, una tragedia personal, unida a otros azares y circunstancias, transformó a nuestro modélico estudioso en la más desaforada fábrica de producir novelas jamás vista en el mundo antes de Corín Tellado. No menciono a Corín Tellado sólo porque a mucha gente le da risa, sino porque nos puede venir bien -gracias, Corín- para entender la poca consideración que, hasta bien entrado el siglo XX, se tenía en China hacia la novela. La palabra que utilizan los chinos para referirse a las novelas (xiaoshuo小说) significa algo así como "pequeña cháchara" o "discursos triviales, insignificantes". Que un erudito chino escribiera novelas era algo casi inconfesable. Las escribían, sí, pero bajo pseudónimo, como haría cualquier catedrático emérito zamorano al que le diera por publicar fotonovelas románticas. Y Lin Shu dejó de lado sus estudios clásicos para consagrarse al género ínfimo.



El hecho trágico que marca un antes y un después en la vida de Lin Shu es el fallecimiento de su esposa. Hundido en la tristeza, nada parece interesarle hasta que un día recibe la visita de su amigo Wang Shouchang, recién llegado de Francia con historias que contar y novelas francesas. El argumento de una de ellas, La dama de las camelias, fascina tanto a Lin Shu que pide a su amigo que se la narre de principio a fin. Apenas Wang Shouchang terminó el relato, Lin Shu se sentó a escribir su primera novela: La dama de las camelias. Desde entonces y hasta el final de sus días, fueron pasando por su casa amigos que llegaban de países lejanos con historias maravillosas que harían alcanzar a Lin Shu la gloria literaria. Su bibliografía consta de más de 180 obras, muchas de las cuales se convirtieron inmediatamente en clásicos. Algunos de los títulos más celebrados de Lin Shu son David Copperfield, Robinson Crusoe, Los viajes de Gulliver, Don Quijote de La Mancha, Cartas persas y Estudio en escarlata.


Lin Shu, La dama de las camelias, 1899


La obra de Lin Shu fue acogida con entusiasmo por una gran mayoría de lectores y con ciertas reticencias por parte de una crítica que le reprochaba su estilo arcaico. Hay que tener en cuenta que este es un periodo de vehementes debates sobre la conveniencia de abandonar el llamado chino literario o wenyan en favor de la lengua vernácula o baihua. Lin Shu, partidario del primero, compuso toda su obra en estilo clásico, lo que le convierte, por un lado, en un gran renovador; por otro, en una de las últimas reliquias del wenyan, una lengua exclusivamente literaria que tenía muy poco que ver con el chino hablado en la calle. De hecho, en 1920, el gobierno chino decide abolir la enseñanza del wenyan en las escuelas, decisión que añade otra singularidad a nuestro caso: la lengua de Lin Shu recibió el certificado de defunción cuatro años antes que él, lo que no impidió que su fantasma siguiera manifestándose en toda la literatura china posterior.

Casa de Lin Shu en Fuzhou
Lin Shu no sólo popularizó la novela y la sacó de la indigencia para convertirla en el género más cultivado de su tiempo, sino que introdujo técnicas hasta entonces inéditas o muy inusuales en la narrativa china: la descripción psicológica de los personajes, el uso de la primera persona del singular y la integración en la ficción del estilo epistolar y del diario. De todos estos recursos, se hace eco una narración capital que suele ser considerada como la obra que inaugura la literatura china en lengua vernácula: nos referimos al Diario de un loco de Lu Xun, padre de la literatura china contemporánea y devoto lector de Lin Shu durante su juventud.

Caligrafía de Lin Shu
Las novelas de Lin Shu fueron quizá las más leídas en China durante las dos primeras décadas del siglo XX. El éxito no alteró su sobriedad de erudito y ocultó su nombre con modestia bajo exóticos pseúdonimos que muy poco decían a la mayoría de sus lectores: Dickens, Conan Doyle, Cervantes, Dumas, H.G. Wells, Robert Louis Stevenson, Walter Scott, Balzac, Montesquieu, etc.

Antología de Lin Shu
 
Después de consultar dos tesis doctorales y unos cuantos artículos sobre su obra, confieso que aún no sé si Lin Shu fue un impostor, un genio, un traductor o un novelista. Sabemos que sólo hablaba chino; que los amigos que le narraban las novelas no eran ni brillantes filólogos ni expertos en literatura occidental; sabemos que en cuatro horas era capaz de escribir o traducir seis mil palabras; sabemos que el célebre sinólogo inglés Arthur Waley aseguraba que las mejores páginas de Dickens fueron escritas en chino por Lin Shu. Quizá, este precursor chino de Borges dejara anotado en algún lugar que «el original es infiel a la traducción» . De momento, nuestra única certeza es que Lin Shu dedicó un tercio de su vida a transcribir en una lengua muerta el eco de unas voces lejanas. Tal vez, no consista en otra cosa ese gran guiñol que es la literatura.
 
« No sé ningún idioma extranjero, pero tengo unos amigos que me narran las obras y yo redacto(...). Así pues, yo siempre actúo como una marioneta.»


Bibliografía:

WANLONG GAO, Recasting Lin Shu. A Cultural Approach to Literary Translation, Faculty of Arts, Griffith University, 2003
YUFEN TAI, La influencia literaria y el impacto cultural de las traducciones de Lin Shu (1852-1924) en la China de finales del siglo XIX y principios del XX, Dto. Traducción e Interpretación, U.A. Barcelona, 2003


Actualización 12-04-2013

Michael Gibbs Hill acaba de publicar un libro sobre las traducciones de Lin Shu: http://www.chinafile.com/lin-shu-inc


2 comentarios:

  1. ...Gracias, hermano, por acercarnos las industrias y andanzas de este simpático Pierre Menard mandarín...
    ...El significado de la palabra xiaoshuo no tiene precio...
    ...Me la apunto...
    ...Abrazos y carantoñas...

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  2. Entro hoy por aquí para pasarle el enlace del blog a un amigo que en unos días se va para China (representando al gobierno boliviano. Una historia muy absurda, de esas que pasan aquí casi todo el tiempo), y me quedo colgado leyendo por primera vez esta historia maravillosa.
    Una pregunta: ¿Has leído alguna de estas obras de Dickens escritas por Lin Shu?
    Un abrazo grande hermano...

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